Lugares con encanto en Barcelona poco conocidos

Aunque cueste de creer, Barcelona permite hacer turismo sin aglomeraciones, mientras se disfruta de rincones que destilan belleza, historia… y tranquilidad. Sí, has leído bien: en la capital catalana, es posible admirar calles y edificios sin otros visitantes alrededor. ¿El secreto? Alejarse del centro, hacerse con un bono de transporte público diario y prepararse para descubrir antiguas villas, parroquias y monumentos capaces de enamorar al viajero.

Nos ha costado elaborar esta lista, ya que las opciones son casi infinitas. No obstante, hemos elegido aquellos lugares con encanto de Barcelona poco conocidos que, por su singularidad y atractivo, no te dejarán indiferente. ¡No encontrarás una manera más original de aprovechar al máximo tu estancia en nuestros apartamentos junto a la playa de Barcelona!

SANTA EULÀLIA DE VILAPICINA

El barrio de Vilapicina y Torre Llobeta, en el distrito de Nou Barris, esconde una pequeña joya que te hará viajar en el tiempo. Se trata de la iglesia de Santa Eulàlia de Vilapicina, un santuario de 1782 y documentado desde el año 991. Esta interesante construcción, que se halla al lado de un imponente arco, fue declarada Conjunto Histórico en 1971 y catalogada como bien cultural de interés local, junto con la masía de Can Basté —que hoy acoge un centro cívico—, el viejo hostal de Ca n’Artès y dos pintorescas casas adosadas. En el interior de la iglesia, se conserva la capilla del Santíssim, ubicada en el ábside del desaparecido templo románico.

Tras años de abandono, un grupo de seminaristas impulsó la restauración del complejo a finales de la década de 1960. Las obras, finalizadas en 2004, sirvieron para recuperar el campanario y la nave central, que se había hundido.

Para llegar hasta allí, ve hasta la parada de metro de Virrei Amat (línea 5).

LA TORRE ROSA

Situada en el barrio del Congrés i els Indians, en el distrito de Sant Andreu, esta espectacular coctelería —considerada como una de las mejores de Barcelona— abre sus puertas en Villa Jazmines (1920), una imponente casa indiana diseñada por el arquitecto Ferran Tarragó y propiedad de José Racionero, quien vivió allí hasta la década de 1950. A partir de entonces, pasó a albergar la Academia Práctica de Comercio, antes de convertirse en una escuela infantil privada hasta mediados de los ochenta. Desde 1987, da cabida a un agradable bar de copas con terraza, donde es posible degustar deliciosos gin-tonics a la sombra de árboles casi centenarios.

La parada de metro más cercana es la de Congrés (L-5), aunque también se puede llegar hasta allí con los autobuses 19, 45, 47 y 50 y los autobuses nocturnos N1, N4 y N6.

CALLE DE AIGUAFREDA

Si te encanta familiarizarte con las formas de vida del pasado, no puedes perderte la calle de Aiguafreda, un espacio único en el barrio de Horta que parece haberse detenido en el tiempo. Su elemento más representativo es la presencia de huertos, pozos de agua y lavaderos públicos delante de cada vivienda. A pesar de que estas construcciones son conocidas popularmente como las casas de las lavanderas, lo cierto es las mujeres que se dedicaban profesionalmente a eso no residían en la zona, sino que esta labor era desempeñada por las amas de casa del vecindario.

Eso sí: está documentado que, desde principios del XVII hasta bien entrado el siglo XX, gran parte de la ropa de gente acomodada de Barcelona se lavaba en Horta, cuyas lavanderas recogían la ropa sucia los lunes y la devolvían limpia los sábados.

La parada de metro más próxima es la de Horta (L-5).

MARTÍ-CODOLAR

No nos vamos todavía del distrito de Horta-Guinardó, ya que este antiguo pueblo independiente cuenta con otro lugar que merece la pena contemplar. Nos referimos a Martí-Codolar, una masía del siglo XVII que hoy da cabida a una residencia y una finca agrícola salesiana.

Conocida en el pasado como la Granja Vella, fue transformada en una casa neoclásica señorial a comienzos del siglo XIX. En 1852, Joaquim Martí i Codolar ordenó construir unos jardines y un estanque. Tras su muerte, acaecida en 1865, su hijo creó algunos pabellones y el primer zoo de Barcelona, que en 1892 fue adquirido por el Ayuntamiento. Entre sus visitantes, se cuentan los reyes Fernando VII y Alfonso XIII.

La finca se encuentra entre las paradas de Montbau (L-3) y Horta (L-5). Eso sí: antes de ir, ponte en contacto con la residencia para concertar una visita.

FONT DE LA GUATLLA

Ubicado en la parte más alta de la falda de la montaña de Montjuïc y junto a la Gran Via de les Corts Catalanes, la Font de la Guatlla uno de los barrios más atípicos de Barcelona. Sus calles están salpicadas de un conjunto variopinto de casas levantadas en diversos momentos del siglo XX, y que siguen despertando la curiosidad del visitante. En el pasado, había sido una zona rural próxima a Barcelona y al antiguo pueblo de Sants, hoy barrio, con algunas masías diseminadas rodeadas de campos. Sin embargo, esto cambió con la industrialización.

Uno de sus enclaves más especiales es el llamado Pas de Valls, un área formada por dos filas de casitas bajas sencillas y de estilo tradicional. Éstas fueron ocupadas en los años veinte por trabajadores mayoritariamente gallegos, quienes vinieron a trabajar en las obras de la Exposición Internacional de 1929, celebrada a escasos metros de allí. Actualmente, el Pas de Vallas aún es el hogar de 39 familias. Por cierto: es un sitio idóneo para contemplar la sierra de Collserola a lo lejos o hacer una de nuestras rutas en bici por Barcelona.

Para llegar a la Font de la Guatlla, la parada más adecuada es la plaza (o plaça) de Espanya (L-1 y L-3), en plaza de Espanya. También se pueden tomar los autobuses 23, L95 y L72.

CASA DE LA SEDA

Cerramos este recorrido en la Casa de la Seda: un edificio que, pese a estar en pleno corazón del casco antiguo y junto al barrio Gótico (o Gòtic), no suele figurar en las guías de viaje. Una auténtica injusticia, ya que este reclamo desempeñó un papel fundamental en la economía barcelonesa. De hecho, en la planta noble, el Gremio de Veleros de Barcelona adoptó importantes decisiones para el sector textil catalán hace más de 300 años. En la Sala Magna, descubrirás su secreto mejor guardado, rodeado de una lujosa decoración. Y si lo deseas, también podrás apuntarte a una visita guiada teatralizada.

Para acceder a este punto emblemático, bájate en la parada de metro de Jaume I (L-4), que pertenece a la misma línea que Poblenou, la estación más cercana a nuestros apartamentos al lado del mar.

¿Qué te ha parecido esta ruta alternativa por Barcelona? Si quieres completarla, y demostrar que la Ciudad Condal es mucho más que la Sagrada Familia, las Ramblas o el Raval, no dudes en enviarnos tus sugerencias: ¡las recibiremos con los brazos abiertos!

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