7 pueblos medievales de Barcelona que debes descubrir

Con más de 8,3 millones de pernoctaciones anuales, Barcelona se ha consolidado como una de las ciudades más visitadas de Europa. Son muchos los motivos que explican esta cifra: desde sus incontables monumentos y museos hasta las bondades de la deliciosa gastronomía catalana, pasando por su agradable clima mediterráneo, su inagotable oferta cultural y de ocio o sus 10 playas urbanas, perfectamente comunicadas y con todos los servicios. Todo ello sin olvidar otra baza menos conocida: la posibilidad de admirar pueblos con encanto cerca de Barcelona.

De hecho, además de conservar edificios medievales dentro de la ciudad,  su provincia da cabida a fotogénicas villas medievales, cuyos edificios parecen haberse detenido en épocas remotas. Y para que puedas disfrutar de ellas en tu próxima escapada de fin de semana a Cataluña, te invitamos a conocer los pueblos más bonitos de Barcelona. ¡Ten tu cámara a punto y prepárate para viajar en el tiempo!

BAGÀ

Arropada por las hermosas cumbres del Prepirineo, se despliega la subcomarca del Alt Berguedà. Poseedora de bellísimos paisajes de montaña, la zona también acoge uno de los pueblos medievales más bellos de Barcelona: la atractiva Bagà, capital de la antigua baronía de Pinós y fundada en 1234. Entre sus edificios más remarcables, cabe referirse a la iglesia de Sant Esteve, del siglo XIV; la torre de la Portella, la antigua prisión, el patio del Forment, la plaza porticada de Galceran de Pinós, preciosas casas solariegas —como Cal Agutzil— y el puente de la Villa, sobre el río Bastareny.
Asimismo, también es posible visitar una exposición permanente dedicada al catarismo, y que abre sus puertas el Centro Medieval y de los Cátaros.

CARDONA

La villa de Cardona, un pequeño municipio de la comarca del Bages con menos de 5.000 habitantes, da cabida a uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Cataluña.

Su buque insignia es su castillo, cuyos orígenes se remontan al año 886, momento en que el conde de Barcelona Guifré el Pilós ordenó su construcción. Junto al mismo, se alza la iglesia colegiata de Sant Vicenç, de 1040. El edificio es uno de los mejores exponentes del primer románico lombardo en Cataluña y presenta unas dimensiones fuera de lo común. También se conserva parte de un claustro gótico del siglo XIV y la torre de la Minyona, del siglo XII, que llegó a medir 25 m de altura.

En el centro del pueblo, conviene acercarse a la iglesia de Sant Miquel. Iniciada a finales del siglo XIII y consagrada en 1397, es una interesante muestra del gótico catalán. Del mismo modo, no hay que perderse en las afueras las minas de sal de Cardona, explotadas entre 1929 y 1990 para la extracción de potasa. Las caprichosas formaciones geológicas que pueden contemplarse en su interior te dejarán sin palabras.

MURA

Otra de las grandes joyas del Bages es el pueblo de Mura, una encantadora localidad de calles y plazas de piedra al abrigo de la iglesia de Sant Martí, una construcción románica del siglo XII. También hay que prestar atención a las ruinas del castillo, de 1023, y al aviario, en el que viven al aire libre pavos reales, gallos, gallinas, patos, conejos y otros animales de granja.

Además, a apenas 800 m del centro urbano, se conserva un molino harinero de origen medieval. Los alrededores también dan cabida a una cueva formada por una galería de 200 m de longitud. El camino para llegar hasta allí está señalizado en color rojo. Visita también el Puig de la Balma, una tradicional masía del siglo XII excavada en la roca. Y si te apasionan los paisajes naturales, acércate a la garganta del Padre o gorja del Pare, presidida por un salto de agua y una preciosa poza.

RAJADELL

El Bages también puede presumir de la pintoresca localidad de Rajadell, que se halla al este de la misma y con una población de poco más de 500 habitantes. Formada por pequeñas agrupaciones y casas diseminadas, su núcleo central se articula en torno a un castillo de origen gótico, situado en la parte más alta del pueblo. Otros monumentos que merece la pena visitar son la iglesia de Sant Iscle y Santa Victòria, la villa romana de Sant Amanç, un molino de aceite y una bodega de aceite. Por supuesto, Rajadell también cuenta con restaurantes en los que podrás degustar algunos platos típicos de la cocina catalana.

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RUPIT I PRUIT

A 109 km de la ciudad de Barcelona y en la comarca de Osona, encontramos este evocador pueblo medieval, formado por los núcleos urbanos Rupit i Pruit desde 1977 y de menos de 300 habitantes. Ubicado en el paisaje natural del Collsacabra y el macizo de las Guillerías, ha sido declarado Conjunto Histórico-Artístico gracias al excelente estado de conservación de sus construcciones y calles empedradas.

Uno de sus edificios más icónicos es la iglesia de Sant Jon de Fàbregues, situada a la entrada del pueblo, originaria del siglo X y rehecho en estilo románico del siglo XI. En el camino que separa la iglesia de Rupit se puede admirar el salto de Sellent, una plataforma rocosa de 100 m de altura, por donde se precipitan las aguas del arroyo de Rupit. Esta atracción geológica ha inspirado un dicho muy extendida en la región: “A Rupit no se entra ni por tierra ni por mar, sino por piedra”. Muy cerca de allí, se levanta ermita de Santa Magdalena, del siglo XVII y situada sobre un meandro.

Sin embargo, el principal aliciente de esta población reside en las casas antiguas, un magnífico ejemplo de tipismo y de arquitectura popular de los siglos XVI al XVIII. Algunas de ellas, recientemente reformadas y acondicionadas como segunda residencia, conservan sobre la puerta las fechas y los nombres de sus fundadores.

SÚRIA

Regresamos al Bages para conocer Súria, la Sorisa romana (‘blanco’). Este antiguo topónimo tiene que ver con sus minas de sal, que fueron una importante fuente de riqueza, aunque también el detonante de numerosos conflictos sociales en el pasado. Sin embargo, lo que nos interesa son sus angostas y empinadas calles, que suben hacia su casco histórico. Entre los monumentos de Súria más destacados, conviene referirse a su castillo, de los siglos XIII y XVI; las iglesias del Roser (siglos del XII al XIX) y de Santa Maria de Cererols (siglos del X al XVII), la ermita de Sant Salvador de Súria y el Serrat del Portell del Llop, una sierra de gran belleza paisajística.

TALAMANCA

Para cerrar la lista de los pueblos más bellos de Barcelona, el Bages nos regala Talamanca: un municipio que apenas llega a los 100 habitantes que, no obstante, presenta un gran número de lugares pintorescos. Como puntos de interés, habría que reseñar la iglesia de Santa Maria, edificio románico de planta de cruz latina (correspondiente al siglo XII), y un hermoso castillo. Aunque esta construcción está documentada desde el siglo X, el edificio actual data del siglo XVIII.

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Y si conoces otros pueblos que merece la pena visitar cerca de Barcelona, no dudes en compartirlos con nosotros. ¡Esperamos tus sugerencias y comentarios!

One response to “7 pueblos medievales de Barcelona que debes descubrir

  1. Hemos ido al pueblo medieval de Cardona. Nos pareció espectacular, ya que nos encanta la Edad Media y su castillo medieval fue una gran visita. Recomendamos también una visita rápida a su puente medieval para completar la visita.

    Ahora queremos hacer otra ruta medieval, muchas gracias por estos consejos, Lugaris.

    XX

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