Los mejores yacimientos arqueológicos de Barcelona

¿Te apasiona la historia? ¿Eres de aquellos que disfrutan descubriendo la huella de antiguos pueblos y civilizaciones a través de su arquitectura? En ese caso, y si tienes prevista una escapada a la capital catalana en breve, te aconsejamos que no te pierdas esta pequeña selección de los mejores yacimientos arqueológicos de Barcelona, situados tanto en su término municipal como en el resto de la provincia.

Sin duda, serán el complemento perfecto para tu estancia en nuestros apartamentos en la playa de Barcelona. ¡Presta atención!


1. El Born Centre Cultural y Memòria

Empezamos nuestra lista de los mejores yacimientos arqueológicos de Barcelona visitando uno de los más icónicos barrios de la ciudad: el de la Ribera. Te proponemos conocer su evolución desde el momento de su nacimiento, en el siglo XIV hasta su destrucción parcial, en 1716, resultado de la guerra de Sucesión. En el lugar donde hasta la fecha había habido casas, se construyó una ciudadela, que en el siglo XIX fue demolida para construir el parque homónimo.

De todos modos, algunos de los cimientos de las antiguas construcciones quedaron ocultas bajo un antiguo mercado, levantado en 1873 y que funcionó hasta agosto de 1971. Fue en 2002 cuando, durante unas obras para convertir el recinto en una biblioteca, apareció este tesoro urbanístico. Su importancia fue tal que se optó por convertir este espacio en un museo, inaugurado en 2013.

Este es uno de los yacimientos más relevantes de Cataluña, ya que muestra una trama urbana de época medieval y moderna de más de 8.000 m². Se han localizado una red de alcantarillado, calles, viviendas, palacios, bares y hasta un pozo de hielo. Asimismo, se han documentado negocios de artesanos, como herrerías, talleres textiles, bodegas o caldererías.

Lo encontrarás al final del paseo del Born, muy cerca de la basílica de Santa María del Mar. Aunque el acceso es gratuito, se pueden contratar visitas guiadas, de pago, para bajar al nivel de las ruinas y poder callejear por la antigua ciudad del siglo XVIII.


2. El yacimiento subterráneo de la plaza del Rei (MUHBA)

Aunque ya nos hemos referido a este espacio al hablar de la Barcelona romana, es necesario volver a ocuparnos de él. Hablamos del conjunto monumental de la plaza del Rei, núcleo fundacional del Museo de Historia de Barcelona (MUHBA) desde su creación, en 1943.

El detonante de esta institución fue el traslado de la Casa Padellàs, piedra a piedra, desde la calle de Mercaders hasta el solar de la plaza del Rei, como consecuencia de la apertura de la vía Laietana. Las obras de cimentación de la casa en su nueva ubicación permitieron localizar los restos de la antigua Barcino, fundada hacia el año 15 a.C., y dieron paso a una serie de trabajos arqueológicos que continuaron hasta la Guerra Civil. Los restos recuperados y acondicionados en el subsuelo de la plaza también incluyen parte de la Barchinona visigótica del siglo VII y de la Barcelona medieval del siglo XIII.

La visita al museo te permitirá recorrer las calles de la Barcelona romana, acercarte a la muralla de la época, entrar en una tintorería del siglo II d.C. y contemplar los restos arqueológicos de la primera comunidad cristiana de la ciudad, entre otras muchas sorpresas.

El conjunto se completa con importantes edificios medievales, tales como el Palau Reial o la capilla de Santa Ágata.

3. Poblado íbero de Puig Castellar, Santa Coloma de Gramenet

Seguimos con nuestro repaso a los mejores yacimientos arqueológicos de Barcelona saliendo de la ciudad y viajando esta vez al Puig Castellar, un poblado ibero ubicado sobre el Turó del Pollo (303 m), en la vecina localidad de Santa Coloma de Gramenet. Fue construido por los layetanos, una tribu celta cuyo período más importante transcurrió entre los siglos VI a.C. y III a.C.

Este enclave fue descubierto entre los años 1904 y 1905 por Ferran Segarra, propietario de las tierras en las que se encontraba. En 1917, donó los terrenos al Instituto d’Estudis Catalans, institución que impulsó las excavaciones del área norte del poblado de 1922 a 1925.

En 1954, el centro excursionista del Puig Castellar organizó varias campañas para acabar de excavar cuanto quedaba del poblado. Durante las mismas, que se prolongaron hasta 1958, se produjeron hallazgos importantes, como una cabeza de terracota de Tanit, la diosa fenicia de la fecundidad, y un cráneo trepanado. Estos hallazgos se conservan en el Museo de Arqueología de Cataluña en Barcelona y en el Museo Torre Balldovina de Santa Coloma de Gramenet.

De forma elíptica, este asentamiento posee tres calles longitudinales que acogen más de una treintena de casas, por lo que los expertos deducen que este núcleo contaba con unos 300 habitantes. Estos tenían como principal forma de subsistencia la agricultura y la ganadería, así como la metalurgia y el textil. Un rasgo peculiar es que no todas las casas estaban a la misma altura del poblado: cuanto más alta se encuentra una vivienda, mayor era la importancia que ostentaban sus habitantes en la sociedad ibera, por ello también se cree que la zona más elevada del poblado era la destinada a los edificios más relevantes.

Actualmente, se puede visitar el yacimiento arqueológico de forma libre y gratuita. En él encontrarás plafones explicativos que facilitan la comprensión del conjunto arqueológico.

Para llegar hasta allí, puedes tomar el bus B-30 hasta la parada final de Ramon Berenguer IV. También puedes optar por el autobús 800 y bajarte en la parada de Menorca/Mirador dels Ibers. Desde allí, sube a la colina caminando por el torrente de las Bruixes. No obstante, si prefieres desplazarte hasta allí en coche, conduce por la carretera BV-5011. Al llegar a la colina, continúa por la urbanización Vallensana y asciende el último tramo de este pequeño cerro caminando por la pista forestal.

4. Poblado íbero de Ca n’Oliver, Cerdanyola del Vallès

No nos alejamos aún de la cultura ibera, ya que tenemos otro interesante yacimiento de este período en el cerro de Ca n’Oliver, una colina de 136 m de altura perteneciente a la sierra de Collserola y al municipio de Cerdanyola del Vallès. Este lugar estuvo ocupado del siglo VI a.C. al siglo I a.C. y, posteriormente, durante la Alta Edad Media. Se trata de un poblado de grandes dimensiones que ocupa toda la parte alta del cerro y que estaba protegido por un sistema defensivo formado por fosos, torres y puertas. En el interior, la trama urbana se adaptaba a la colina mediante terrazas dispuestas en hileras de casas adosadas, formando una especie de barrios ordenados por calles. En el exterior, había un gran campo de silos.

Desde el poblado de Ca n’Oliver, las élites controlaban la producción agraria que se desarrollaba en las inmediaciones. En el medievo, el cerro volvió a poblarse. Las excavaciones arqueológicas han permitido documentar vestigios de las construcciones y de los silos correspondientes a la Alta Edad Media de la vertiente norte.

El poblado se encuentra en la calle de València, 19, en Cerdanyola. Si estás disfrutando de tu escapada a Barcelona, lo más cómodo es tomar un tren de Rodalies Renfe hasta la parada de Cerdanyola del Vallès e ir caminando desde allí. ¡Consulta los horarios de visita!

5. Parque prehistórico de Capellades-Abric Romaní, Capellades

Este lugar, uno de los principales reclamos del pueblo barcelonés de Capellades, fue hallado en 1909 por Amador Romaní, descubridor de los principales yacimientos paleolíticos de la comarca. Su importancia estriba en que es el yacimiento prehistórico más antiguo de Cataluña del Paleolítico medio e inicio del superior. Asimismo, hay evidencias que demuestran la presencia humana entre los años 72.000 a.C. y 30.000 a.C. También se han descubierto los vestigios de diversos espacios habitados y de un árbol cortado por los neandertales hace 56.000 años. Entre los principales restos localizados, destacan un premolar y tres molares humanos.

Actualmente, un equipo de arqueólogos sigue trabajando cada mes de agosto. Esta zona arqueológica, conocida como Parque Prehistórico de Capellades, ha sido habilitada con un itinerario pedagógico guiado, y se llevan a cabo visitas y talleres interesantes para niños y adultos.

Está en la ronda de Capelló, 5, Capellades, siendo el coche el medio de transporte más recomendable.


6. Villa romana Torre del Llauder, Mataró

La villa romana de Torre Llauder se encuentra en el término municipal de Mataró, en la comarca barcelonesa del Maresme. Está situado en el barrio del Pla d’en Boet, a unos 1.300 m del centro histórico de la ciudad y a unos 600 m del trazado original de la Vía Augusta. En este yacimiento, se conserva una parte de la zona residencial de la villa, con varias estancias distribuidas en torno a un atrio. Fue edificada en el siglo I d.C. y fue habitada hasta el siglo V, momento en que se documentaron un incendio, un conjunto de esqueletos y el derrumbamiento del edificio como resultado de las llamas.

En 1961, se realizó la primera excavación con métodos arqueológicos. Estos trabajos permitieron poner en valor de los ricos mosaicos que conservaba, y que ayudaron a declarar el yacimiento como Monumento Histórico Artístico de Interés Nacional en 1964. Desde 2010, en el marco de los preparativos para el cincuentenario de la primera excavación, los mosaicos fueron restaurados y protegidos con una carpa.

Puedes visitar este atractivo turístico en la calle de Castaños, 175, en Mataró. Para llegar a esta ciudad, te aconsejamos tomar un tren de la línea R1 de Rodalies Renfe.


7. Poblado ibero y medieval de L’Esquerda, Les Masies de Roda

El término municipal de Roda de Ter, situado en la comarca barcelonesa de Osona alberga este magnífico poblado ibero y medieval, donde la presencia humana está documentada desde el siglo X a.C.

A finales del siglo V a.C. o inicios del siglo IV a.C., el poblado ibero se fortificó y organizó. A este período corresponde una muralla de piedra seca. En la parte exterior, se apoyan dos torres macizas, una cuadrada y otra rectangular, que flanquean la calle, protegiendo la puerta de acceso al poblado. Al acabar el siglo III a.C., el poblado u oppidum sufrió un grave incendio que destruyó gran parte del asentamiento. Esto obligó a su reconstrucción un siglo después. El abandono del poblado ibero llegó en el siglo I a.C.

Aunque no se ha documentado ningún asentamiento romano, las campañas de excavación de los últimos años han aportado luz sobre la poco conocida ocupación visigótica, en torno al siglo VII. Los trabajos han puesto al descubierto un tramo de la muralla y un conjunto de silos y enterramientos. A finales del siglo VIII, con el fin de detener el avance musulmán, los francos carolingios fortificaron la línea del río Ter en puntos claves: Savassona, Sant Pere de Casserres y L’Esquerda, reforzando la muralla visigótica con una serie de torres de planta cuadrada.

A partir del siglo X, se construyó una necrópolis de tumbas antropomorfas excavadas en la roca. Las viviendas de esta época altomedieval son casas hechas de piedra y de planta cuadrada.

Para llegar hasta el yacimiento, hay que ir en coche hasta la calle del Comtat d’Osona, s/n, en la localidad de Les Masies de Roda.


8. Conjunto arqueológico de Olèrdola

Cerramos nuestro recorrido por los mejores yacimientos arqueológicos de Barcelona en Olèrdola, un lugar que ya incluimos en nuestro post sobre qué visitar a 80 km de Barcelona. Este impresionante conjunto histórico se alza en la colina de San Miguel (358 m), en un contrafuerte del macizo del Garraf.

Si bien los hallazgos arqueológicos más antiguos corresponden al inicio de la Edad del Bronce (2000 a.C.-1800 a.C.), hacia finales del siglo II a.C., los romanos establecieron un campamento militar para controlar la vía Hercúlea —rebautizada más tarde como Vía Augusta—, que atraviesa la comarca. Levantaron una impresionante muralla por delante del anterior, con torres de planta cuadrangular. A este período corresponde la gran cisterna excavada en la roca, y la atalaya, en el punto más alto del recinto.

Hacia el año 929, se edificaron castillo y una iglesia dedicada a San Miguel, de estilo prerrománico. Posteriormente se construyó el templo románico en el año 992.

El castillo se construyó junto a la atalaya romana, en la cima. La iglesia románica, ubicada en la mitad superior de la plataforma, es de una sola nave, con ábside cuadrangular y bóveda de cañón. Sobre el portal hay una ventana geminada con una columnita reaprovechada de una construcción anterior.

La mitad inferior del recinto era ocupada por sencillos viviendas y un gran número de silos para almacenar el grano. Fuera de la fortificación, se extendió el poblado medieval, antiguo barrio de Santa Maria, hoy conocido como el Pla dels Albats, con las ruinas de una iglesia románica y un gran número de sepulturas en la roca.

La dirección del recinto es rambla del Castell d’Olèrdola, s/n, Olèrdola. Para llegar hasta allí, hay que desplazarse en coche.

Como siempre, si conoces otro yacimiento excavado en la roca, te animamos a enviarnos tus comentarios.

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