10 sitios con pinturas prehistóricas en Cataluña que no puedes perderte

¿Sabías que cada año visitan Cataluña más de 19 millones de turistas extranjeros? Aun siendo una cifra abultada, no debería de sorprendernos, y menos si tenemos en cuenta lo mucho que esta tierra ofrece al recién llegado. Desde las magníficas playas de la Costa Brava o la Costa Dorada hasta las estaciones de esquí del Pirineo catalán, pasando por sus ciudades, sus pueblos con encanto del interior… y por las pinturas prehistóricas en Cataluña.

A pesar de no ser muy conocidas para el gran público, su importancia está fuera de toda duda. Nos explicamos: de los 757 yacimientos con pinturas rupestres que hay en el arco mediterráneo de la península ibérica —y que fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998—, 60 están en Cataluña. Además de su innegable valor artístico, estas manifestaciones pictóricas también tienen un gran interés histórico, ya que permiten conocer cómo era la sociedad, el clima o el paisaje del Paleolítico y las épocas posteriores.

¿Por qué no conocerlas en tu próximo viaje? Si tienes en mente venir a Barcelona y reservar uno de nuestros apartamentos en la playa de Barcelona, cualquiera de estos 10 sitios con pinturas prehistóricas en Cataluña serán un destino perfecto para una excursión de un día. Aquí los tienes.

1. LA ROCA ROJA O DE VALLDECERVES, RISCOS D’ANCOSA, LA LLACUNA

Entre las pinturas prehistóricas en Cataluña, encontramos algunos ejemplos destacables en la provincia de Barcelona. Un caso ilustrativo es el de las pinturas rupestres de la Roca Roja o de Valldecerves, descubiertas en el término municipal de La Llacuna hace apenas 30 años y las únicas conocidas de la comarca de Anoia.

Las pinturas se distribuyen en dos acantilados. Por un lado, el acantilado I, formado por dos cavidades que acogen, respectivamente, la representación de un ciervo y vestigios de otros dibujos, uno de los cuales podría corresponder a un arquero. A pocos metros a la derecha, se despliega el acantilado II, con cuatro figuras, una de las cuales es un chivo.

Todavía no se ha intentado hacer una aproximación cronológica de las pinturas, dado que aún no se ha realizado ningún trabajo de investigación.

2. COVA DELS SEGARULLS, OLÈRDOLA

Continuamos en la provincia de Barcelona para conocer la Cova dels Segarulls, también llamada Cova del Fondal de la Seguera. Se trata de una cueva natural con muestras de arte rupestre, y que sirvió como lugar de entierro colectivo de incineración e inhumación.

Su galería tiene un recorrido de 7 m y se estrecha hacia la mitad, terminando en una pequeña sala. Las paredes de la entrada están llenas de cavidades, y en una de ellas, a mano izquierda, se ven representaciones de los arqueros esquemáticos y puntiformes, así como digitaciones y manchas. Este último tipo de representación se extiende por todas las paredes. Incluso, debajo del techo ahumado del pasillo se distingue alguno de estos motivos. En total, hay 22 figuras pintadas.

Su datación es complicada, ya que no se puede asociar la cronología del yacimiento a la de las pinturas. No obstante, parece que hay consenso a la hora de situarlas en el Eneolítico o de la Edad del Bronce, pese a que este dato no es definitivo.

Durante la excavación de la cavidad, que tuvo lugar en 1958, también se recuperaron 23 piezas de sílex, un hacha pulimentada de basalto de 12 cm de longitud, la hoja de un cuchillo, fragmentos de cerámica bruñida del Bronce Final y fragmentos de cráneos calcinados.

Encontrarás esta cueva, declarada Patrimonio de la Humanidad, en la vertiente sur macizo de Garraf, en el torrente del Fondo de la Seguera, a 3 km al sur de Vilafranca del Penedès y en el término municipal de Olèrdola. El acceso es libre y gratuito, aunque el camino entraña algo de dificultad.

Un consejo: no olvides que Olèrdola da cabida a otros sitios con pinturas rupestres: el Abric de Can Castellví y el Abric de Can Ximet.

3. LA ROCA DELS MOROS, EL COGUL

Abandonamos Barcelona para descubrir el que, probablemente, sea la muestra de arte rupestre más importante de Cataluña: La Roca dels Moros, en la localidad de El Cogul, Lleida. Como en el caso anterior, también es Patrimonio de la Humanidad.

Este tesoro fue descubierto en 1908 por el entonces rector de El Cogul, Ramon Huguet, 1908. Sin embargo, quienes las dieron a conocer fueron Ceferino Rocafort, ese mismo año, y Joan Cabré, en 1914.

Las cuevas del Cogul son uno de los yacimientos de pinturas rupestres más relevantes del llamado arte rupestre levantino, así como la expresión artística y religiosa más notable de la prehistoria europea. Las 48 figuras de la Roca de los Moros —la mayoría de color rojo, si bien hay una pequeña parte de grabados— se distribuyen ocho composiciones que representan escenas de caza y animales salvajes. La más conocida, sin embargo, muestra a varias mujeres bailando, en un rito de fecundidad. Junto a estas pinturas rupestres hay 250 signos de escritura ibérica nororiental y alfabeto latino. Una de ellas es un exvoto, lo que indicaría que el lugar fue un santuario que se prolongó hasta la época ibérica y romana.

4. COVA DELS VILARS O DELS VILASOS, OS DE BALAGUER

El barranco de los Vilars, en la vertiente oriental de la sierra de Os, en el municipio de Os de Balaguer (Lleida), da cabida a esta pequeña cueva, que también forma parte del Patrimonio de la Humanidad. En su interior, se observan dos zonas pintadas: la del lado izquierdo, que concentra la mayoría de las representaciones, y la que se encuentra apenas entrando, a la derecha de la entrada. El primer grupo posee 29 motivos tanto esquemáticos como naturalistas, que corresponden a cuadrúpedos, representaciones humanas, círculos concéntricos, una cierva, trazos y restos de pigmento.

Según parece, estas pinturas podrían corresponder a la Edad del Bronce (1800 a.C.-650 a.C.).


5. ABRICS DE L’ERMITA, ULLDECONA

En el paraje de la Ermita, en el municipio tarraconense de Ulldecona, hay un total de 13 abrigos que configuran el conjunto más importante, complejo y bien conservado de arte rupestre de estilo levantino de toda Cataluña. También están bajo la protección de la UNESCO.

Estas pinturas van desde el naturalismo hasta la esquematización y su datación se ha establecido entre el período precerámico (6000 a.C.- 5000 a.C.) y la Edad del Bronce, entre el segundo y el primer milenio antes de nuestra era.

El primer hallazgo se produjo el 31 de marzo de 1975, en el abrigo V de la partida de Ermitas, si bien este no se visita. Entre los abrigos a los que sí se puede acceder, destaca el abrigo I, poseedor de un gran número de figuras, ya que hay 170 restos. En cualquier caso, también es posible acceder a los abrigos 4 y 8.

Los colores más utilizados son el rojo y el negro. La escena más representada es la caza y el animal más habitual, el ciervo.

Una última recomendación: si quieres hacer aún más turismo cultural, incluye en tu ruta el castillo de Ulldecona, excelentemente conservado y una buena forma de viajar al medievo. Esto se suma a otras actividades en la zona, como la visita al cercano poblado ibero de La Moleta del Remei o la oportunidad de ver olivos milenarios.


6. MONTAÑAS DE PRADES, MONTBLANC

El conjunto de pinturas rupestres de las Montañas de Prades acoge una cuarentena de yacimientos, si bien solo se pueden visitar tres de ellos: los de Mas d’en Llort, Portell de les Lletres y Ramón d’en Bessó.

Sus representaciones pictóricas consisten en cazadores y animales salvajes como ciervos, cabras, jabalíes o bóvidos, así como pastores con animales domésticos y un gran número de signos. Por lo tanto, permite al visitante conocer cómo fue la transición de una sociedad de cazadores-recolectores a otra basada en la ganadería y la agricultura. Por otro lado, este podría haber sido un lugar dedicado al culto solar, ya que también se ven representaciones del ocaso.

Desde el Centro de Interpretación del Arte Rupestre de las Montañas de Prades, en la calle de la Pradera, 2, Montblanc (Tarragona), se pueden contratar excursiones a la zona. En este museo, también puedes ver una exposición con reproducciones a escala real de estos abrigos rupestres, que son Patrimonio de la Humanidad.


7. CAPÇANES

Además de destacar por sus deliciosos vinos, la comarca del Priorat, en Tarragona, puede presumir de albergar algunas de las mejores pinturas prehistóricas en Cataluña. Por ejemplos, las de la pequeña localidad de Capçanes, cuyos valles acogen diversas muestras de pinturas rupestres en un radio de 2 km. Aunque fueron descubiertas en 2006, las visitas no dieron comienzo hasta 2014.

Se trata de un conjunto de 19 yacimientos situados en tres barrancos próximos a la sierra de Llaberia, de gran calidad artística y la originalidad de alguna de las temáticas inmortalizadas. Es el caso del mural bautizado como La matanza, la única representación de una cacería humana que se conoce dentro del arte levantino. También se pueden ver arqueros, cérvidos y bóvidos, así como unos grabados esquemáticos y figurativos que son difíciles de apreciar.

Las visitas guiadas tienen lugar el primer sábado de cada mes a partir de las 10:30 h (el punto de encuentro está frente a la cooperativa de Capçanes), si bien en julio y agosto también se realiza esta actividad por la tarde. Es imprescindible reservar online a través del sitio web https://codoleducacio.com/activitats/capcanes-art-rupestre-al-priorat/. ¡Recuerda que las plazas son limitadas!

Al finalizar, podrás poner a prueba tu puntería disparando con reproducciones de armas de la época, una propuesta ideal tanto para adultos como para niños.


8. CABRAFEIXET, PERELLÓ

Declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, se trata del vestigio de arte rupestre más importante de la comarca del Baix Ebre, en Tarragona. Se encuentran a 80 m de altitud, en el barranco de les Nines. Estas pinturas representan escenas de caza, en las que aparecen cazadores y animales. El acceso en coche está permitido y está perfectamente señalizado.

Si sigues subiendo unos 20 minutos más, podrás visitar también la Cova Mallada, de 20 m de profundidad y 7 m de altura.

También puedes aprovechar tu excursión desde Barcelona para descubrir el Museu Municipal de Perelló, en el que hay una colección con restos de sílex que pertenecieron a los habitantes de esta gruta y que poseen una antigüedad de unos 35.000 años. Actualmente está en proceso de reformas.


9. COVA DEL CINGLE, COVA DEL PI I COVA DEL RAMAT, TIVISSA

El segundo mayor municipio catalán, la pintoresca y montañosa, Tivissa, en la provincia de Tarragona, también puede presumir de algunas de las mejores pinturas rupestres de Cataluña, declaradas Patrimonio de la Humanidad. Su descubridor fue Jaume Poch Garí, un maestro de escuela que se topó con una de estas grutas durante una visita a su hijo, que trabajaba de telegrafista en Tivissa. En uno de sus paseos, se adentró en la Cova del Pi, en la Font Vilella, estudiada por Eduardo Hernández Pacheco (1922) y correspondiente al arte esquemático, con representaciones que tienen entre 3.500 y 6.500 de antigüedad, por lo que corresponderían al Neolítico y a la Edad del Bronce.

 Posteriormente, el Institut d’Estudis Catalans llevó a cabo unas prospecciones en aquellos parajes y descubrió la Cova del Cingle y la Cova del Ramat; esta vez, con muestras de arte levantino de entre 6.500 y 10.000 años, con motivos figurativos.

El último hallazgo llegó de la mano del jovencísimo Joan Miquel Brull, quien en 1991 descubrió la Cova del Taller, con cérvidos levantinos. Otros yacimientos cercanos se localizan en Rasquera y Vandellós, entre otros enclaves.

Las pinturas están a unos 7 km del centro del pueblo. El recorrido está muy bien señalizado como ruta de senderismo, si bien es posible que encuentres las cuevas cerradas por razones de conservación. Antes de ir, contacta con el Ayuntamiento de Tivissa para comprobar la disponibilidad. Si no posible la visita, acércate al poblado ibero del Castellet de Banyoles o da un paseo hasta la ermita de Sant Blai.


10. COCÓ DE LA GRALLA, MAS DE BARBERANS

Las pinturas rupestres del Cocó de la Gralla te esperan en el barranco de Montpou, en el municipio tarraconense de Mas de Barberans y dentro del Parque Natural dels Ports. Este complejo cuenta con figuras que no se documentaron en Cataluña hasta 2018.

Fueron descubiertas por un vecino de Santa Bàrbara. En 2014, se informó de su existencia a las autoridades. Estas confirmaron su autenticidad e inició la redacción del plan integral de recuperación.

El conjunto lo forman 69 figuras de estilo levantino o figurativo, entre las que se pueden observar 27 arqueros, otras cuatro figuras humanas y tres cabras; algunas llevan ornamentos, como plumas. Destacan dos hileras de arqueros a la carrera, así como varios animales y huellas, que reflejan probablemente una escena de caza. Estas figuras hacen de este conjunto uno de los más excepcionales de cuantos se conservan en Cataluña.

¿Qué te han parecido estas propuestas? Si conoces más ejemplos de pinturas prehistóricas en Cataluña, te invitamos a enviarnos tus comentarios.

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